¿Hombres, que nos está pasando…?

¿Hombres, que nos está pasando…?

¿Hombres, que nos está pasando…?

En el pasado artículo de nuestra sección PARA ELLOS, conté e ilustre en detalle, aquellas palabras de dolor que mi amada esposa expreso acerca de nuestros primeros años de matrimonio: ella hablo diciendo, que el peor momento de su vida, era nuestra relación actual de matrimonio, los conflictos del día a día, los constantes insultos y gritos, la violencia emocional y física, la pérdida de confianza y esperanza, y además, que no le veía norte y solución a nuestra relación…

Describo estas situaciones en detalle como esposo, porque lo viví…, y a la fecha (2013) lucho todos los días por revertir el pasado y experimentar un matrimonio saludable.

Cuando estamos haciendo en Escuela de Matrimonios la capacitación y la terapia/consejería matrimonial, muchos esposos me expresan situaciones y experiencias similares, algunos expresan su impotencia de no saber qué cosas hacer con los conflictos y las peleas en sus relaciones de matrimonio, otros, simplemente están confundidos, cierran las ojos y suspiran diciendo: ya no sé qué hacer JL, mi matrimonio no va más, no puedo hacer más, mejor me divorcio…

Y que me dicen en la terapia nuestras esposas? Palabras muy similares a las que expreso mi amada esposa. En muchas de ellas veo llanto, decepción, amargura, dolor y hasta a veces total resignación…

Hoy quiero hablar al hombre, a esa persona que piensa, que razona y actúa probablemente como yo…, otro hombre. Apreciadas esposas consideren lo que sigue, por ahí, ustedes también tienen algo que ver.

En días pasados vi la película El vuelo con Denzel Washington, donde el personifica al piloto principal William Whitaker del avión siniestrado. Es interesante analizar cada una de las características, rasgos y facetas personales que presenta: es un hombre alcohólico, egoísta, orgulloso, manipulador y egocéntrico, nada enseñable, él siempre tiene la razón, sin escrúpulos e insensible, oportunista, donde él es primero, luego el, y terminando con el…, sin principios ni valores morales, sin ley ni Dios.

A todo esto, hago un cambio de roles; no es el piloto, ahora es el esposo… ¿entienden mi cambio?; es el esposo.

Y Aquí viene lo más duro…, tengo la impresión, que una gran mayoría de los hombres (no todos) se parecen a nuestro amigo piloto, con razón que en la película su esposa y su hijo lo abandonan…

Apreciados esposos, ¡estamos haciendo muchas cosas malas!, tomen en cuenta lo siguiente, es mi experiencia personal:

  1. Alguna vez dije, no voy a ser igual que mi padre…, ni loco, antes muerto. Por experiencia personal e investigación de casos similares, los resentimientos pasados y la amargura podrían afectar nuestro presente y marcar nuestras vidas. Algunos patrones de nuestros padres probablemente nos siguen, y terminamos haciendo y cometiendo los mismos errores de ellos. Y cometemos el mismo error una y otra vez, con una persona tras otra.

Y es aquí, en donde lastimamos y herimos a nuestras amadas esposas (y viceversa), ellas son las que pagan los platos rotos…, y así matamos sus sueños e ilusiones de vivir un matrimonio saludable.

¿Qué hacer, que decisiones tomar? Es necesario perdonar para recibir y experimentar liberación, sanidad emocional y espiritual. ¿Sabes perdonar, conoces el poder del perdón? Puedo ayudarte.

  1. Muchos hombres somos ignorantes acerca del mundo y necesidades que rodea y hace a la mujer. Creemos conocerlas porque un día nos propusimos conquistarlas y fueron nuestras… ¡cosa más falsa e ilusa? Muchos de los hombres creemos conocernos/conocerlas y digo: Jo, Jo, Jo, Jo.

¿Qué hombre? ¿Cuántos hombres han leído o se han capacitado con alguna lectura acerca del mundo de las mujeres o sus esposas? ¿Cuántos han leído por lo menos el libro: los hombres son de marte y las mujeres son de venus? Hombres, capacitémonos, no seamos necios e ignorantes, puede que leas libros de negocios, tecnología y Kama Sutra, pero eso no te hace que tu conozcas el mundo complejo de las mujeres o tu amada esposa…, Te invito a capacitarte en Escuela de Matrimonios.

  1. Finalmente, muchos hombres, muchos esposos en nuestros matrimonios, tenemos la tendencia a culpar de todo y para todo a nuestras esposas, por lo que hacen y lo que no hacen. Reproches van y reproches vienen, y como consecuencia de la irritabilidad que provoca esta actitud, viene el desprecio…, y empezamos a verlas como un estorbo, una molestia y llegamos probablemente a decir ¿Por qué me case…, que desgracia, dónde tenía la cabeza? ¿Qué joder…?

Cada una de estas últimas expresiones que describo…, solo ponen de manifiesto, algo muy delicado: existe un hombre, existe una persona que está vacía y sola en su mundo interior…, y es por eso que aun cuando ella no tenga nada que ver con sus problemas…, él se pone irritable. ¡Algunas mujeres se preguntan: ¿y ahora que hice, que pasó?!

Por tanto, apreciados hombres, necesitamos llenar ese vacío y esa soledad en nuestras vidas…, créanme no lo llena un harén de mujeres, la chequera que dispongo o los placeres y gustos que experimento cada fin de semana…, atrévete a conocer y vivir principios y valores eternos.

Y es probable que digas como nuestro piloto de El Vuelo, al finalizar la película: ¡por fin soy libre…!  ¡Por fin tengo lo que me faltaba!

Puedo asegurarte que si tomas en cuenta lo que he descrito, de seguro podrías experimentar y vivir, aquello que anhelan los matrimonios: vivir UN MATRIMONIO SALUDABLE.

Estoy convencido por experiencia que se puede ser un mejor hombre, un mejor esposo y un mejor padre, aunque hayas tropezado y fracasado anteriormente.

Una vez más, pregunto: ¿Qué clase de hombre, esposo o padre quieres ser? ¿Qué decisiones tomaras…, y sobre todo que futuro quieres para ti y los tuyos?

Contáctate con nosotros…, creemos que podemos ayudarte…, algo sabemos…, algo tenemos.

JL Álvarez, director ejecutivo de Escuela de Matrimonios, organizacionjl@hotmail.com

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¿Cómo Iniciar Un Matrimonio Saludable?

Matrimonio SaludableA los cuarenta y tantos años que tengo, muchas cosas me han acontecido, muchos sucesos he vivido y también los he escuchado, además…, sigo aprendiendo y leyendo respecto a poder siempre sumar y experimentar sobre como tener un saludable y mejor matrimonio…, por mi vida, la de mi amada esposa y mis preciados hijos.

Pero siempre, siempre…, recordare una situación que marco mi vida, mi día a día para conmigo y los míos… ¿quieres saber…, quieres conocerlo? Ahí va…, la historia también será tuya de ahora en adelante. VAMOS…

Mientras esperaba a un amigo que llegaba al aeropuerto…, tuve una de esas experiencias que cambian vidas de las que oyes hablar, esas que se te acercan a hurtadillas y sin esperarlas. Esto ocurrió apenas a medio metro de donde me encontraba.  Esforzándome por localizar a un amigo que salía del sector de desembarco, vi que un hombre venia hacia mí. Se detuvo justo a mi lado para saludar a su familia. En primer lugar, se dirigió al más pequeño (de unos seis años) mientras dejaba su maleta en el piso. Se dieron un abrazo muy prolongado. Cuando se separaron lo suficiente como para mirarse la cara, escuche que el padre decía: “Cuanto me alegro de verte, hijo, ¡te extrañe mucho! “. Su hijo sonrió con un poco de timidez, desvió la mirada y contesto con suavidad: “¡Yo también, papa!”.

Luego  el hombre se levantó, miro al hijo mayor (de unos nueve años) a los ojos y mientras tomaba su rostro entre las manos, le dijo: “Ya eres todo un hombrecito. ¡Te amo mucho, Daniel!”. Ellos también se dieron un abrazo muy amoroso y tierno.

Mientras sucedía esto, una pequeña de unos dos años, se retorcía en los brazos de su madre, sin apartar los ojos ni por un momento de su padre. Entonces el hombre dijo: “¡hola mi bebita!”, mientras la tomaba con suavidad de brazos de su madre. Le dio besos por toda la cara y luego la apretó contra su pecho mientras la hamacaba de un lado al otro. La niña se relajó de inmediato y solo recostó su cabeza sobre el hombre de su papa, inmóvil y plenamente feliz.

Después de algunos instantes, le entrego la niña a su hijo mayor y declaro: “Me reserve lo mejor para lo último”, y procedió a darle a su esposa el beso más largo y apasionado que jamás viera, la miro a los ojos durante varios segundos y luego gesticulo con la boca; “¡Te amo muchísimo!”.  Se miraron a los ojos y desplegaron grandes sonrisas refulgentes, mientras seguían tomados de las manos. Por un instante, me recordaron a los recién casados, pero por la edad de sus hijos, sabía que no podían serlo.

Me quede un poco confundido y luego me di cuenta de cuanto disfrutaba de esta muestra de amor que se desarrollaba a menos de medio metro de distancia de donde yo estaba. De repente, me sentí incomodo, como si estuviera invadiendo algo sagrado. Me asombre al escuchar que mi propia voz preguntaba:

¡Vaya! ¿Cuánto hace que están casados?

Hace catorce años que nos conocemos y doce que estamos casados, respondió el hombre sin quitarle los ojos de encima al rostro de su mujer.

Bueno, entonces, ¿Cuánto hace que no se ven?, pregunte. Por fin el hombre se dio la vuelta y me miro, todavía son con su sonrisa resplandeciente. ¡Dos días enteros!

¿Dos días?, dije pasmado. A juzgar por la intensidad del saludo hubiera asegurado que hacía por lo menos por varias semanas, si no meses que no se veían.

Con la esperanza de terminar con mi intromisión, dije…: Espero que mi matrimonio siga tan apasionado luego de doce años.

De repente, el hombre dejo de sonreír. Me miro directo a los ojos con una fuerza que me hizo arder el alma. Luego me dijo algo que me hizo una persona diferente. Solo dijo:

No esperes, amigo. ¡DECIDE!…, Solo dijo.

Recupero su maravillosa sonrisa, meneo la cabeza y dijo: ¡Dios te bendiga!

Dicho esto, él y su familia se dieron la vuelta y juntos salieron caminando.

Todavía me encontraba observando a este hombre excepcional y a su familia mientras se alejaban cuando mi amigo vino y me pregunto: “¿Que miras?”…, Sin vacilar y con una curiosa sensación de seguridad, respondí…: “¡MI FUTURO!”…, “¡MI FUTURO!”.

…Esta experiencia definitivamente marco mi vida, siempre trato de recordarlo…, y de alguna manera busco influenciar tu vida personal porque también sé que afectara a tu relación matrimonial y familiar de manera positiva. Pregunto: ¿Cuál es tu opinión…, que vas hacer…, que decisiones tomaras…, y sobre todo que futuro quieres para ti y los tuyos?

Esperamos tus comentarios y cuenta con nosotros…, podríamos ser tus coach, escríbenos…

JL Álvarez – Escuela de Matrimonios