¿Cómo Iniciar Un Matrimonio Saludable?

Matrimonio SaludableA los cuarenta y tantos años que tengo, muchas cosas me han acontecido, muchos sucesos he vivido y también los he escuchado, además…, sigo aprendiendo y leyendo respecto a poder siempre sumar y experimentar sobre como tener un saludable y mejor matrimonio…, por mi vida, la de mi amada esposa y mis preciados hijos.

Pero siempre, siempre…, recordare una situación que marco mi vida, mi día a día para conmigo y los míos… ¿quieres saber…, quieres conocerlo? Ahí va…, la historia también será tuya de ahora en adelante. VAMOS…

Mientras esperaba a un amigo que llegaba al aeropuerto…, tuve una de esas experiencias que cambian vidas de las que oyes hablar, esas que se te acercan a hurtadillas y sin esperarlas. Esto ocurrió apenas a medio metro de donde me encontraba.  Esforzándome por localizar a un amigo que salía del sector de desembarco, vi que un hombre venia hacia mí. Se detuvo justo a mi lado para saludar a su familia. En primer lugar, se dirigió al más pequeño (de unos seis años) mientras dejaba su maleta en el piso. Se dieron un abrazo muy prolongado. Cuando se separaron lo suficiente como para mirarse la cara, escuche que el padre decía: “Cuanto me alegro de verte, hijo, ¡te extrañe mucho! “. Su hijo sonrió con un poco de timidez, desvió la mirada y contesto con suavidad: “¡Yo también, papa!”.

Luego  el hombre se levantó, miro al hijo mayor (de unos nueve años) a los ojos y mientras tomaba su rostro entre las manos, le dijo: “Ya eres todo un hombrecito. ¡Te amo mucho, Daniel!”. Ellos también se dieron un abrazo muy amoroso y tierno.

Mientras sucedía esto, una pequeña de unos dos años, se retorcía en los brazos de su madre, sin apartar los ojos ni por un momento de su padre. Entonces el hombre dijo: “¡hola mi bebita!”, mientras la tomaba con suavidad de brazos de su madre. Le dio besos por toda la cara y luego la apretó contra su pecho mientras la hamacaba de un lado al otro. La niña se relajó de inmediato y solo recostó su cabeza sobre el hombre de su papa, inmóvil y plenamente feliz.

Después de algunos instantes, le entrego la niña a su hijo mayor y declaro: “Me reserve lo mejor para lo último”, y procedió a darle a su esposa el beso más largo y apasionado que jamás viera, la miro a los ojos durante varios segundos y luego gesticulo con la boca; “¡Te amo muchísimo!”.  Se miraron a los ojos y desplegaron grandes sonrisas refulgentes, mientras seguían tomados de las manos. Por un instante, me recordaron a los recién casados, pero por la edad de sus hijos, sabía que no podían serlo.

Me quede un poco confundido y luego me di cuenta de cuanto disfrutaba de esta muestra de amor que se desarrollaba a menos de medio metro de distancia de donde yo estaba. De repente, me sentí incomodo, como si estuviera invadiendo algo sagrado. Me asombre al escuchar que mi propia voz preguntaba:

¡Vaya! ¿Cuánto hace que están casados?

Hace catorce años que nos conocemos y doce que estamos casados, respondió el hombre sin quitarle los ojos de encima al rostro de su mujer.

Bueno, entonces, ¿Cuánto hace que no se ven?, pregunte. Por fin el hombre se dio la vuelta y me miro, todavía son con su sonrisa resplandeciente. ¡Dos días enteros!

¿Dos días?, dije pasmado. A juzgar por la intensidad del saludo hubiera asegurado que hacía por lo menos por varias semanas, si no meses que no se veían.

Con la esperanza de terminar con mi intromisión, dije…: Espero que mi matrimonio siga tan apasionado luego de doce años.

De repente, el hombre dejo de sonreír. Me miro directo a los ojos con una fuerza que me hizo arder el alma. Luego me dijo algo que me hizo una persona diferente. Solo dijo:

No esperes, amigo. ¡DECIDE!…, Solo dijo.

Recupero su maravillosa sonrisa, meneo la cabeza y dijo: ¡Dios te bendiga!

Dicho esto, él y su familia se dieron la vuelta y juntos salieron caminando.

Todavía me encontraba observando a este hombre excepcional y a su familia mientras se alejaban cuando mi amigo vino y me pregunto: “¿Que miras?”…, Sin vacilar y con una curiosa sensación de seguridad, respondí…: “¡MI FUTURO!”…, “¡MI FUTURO!”.

…Esta experiencia definitivamente marco mi vida, siempre trato de recordarlo…, y de alguna manera busco influenciar tu vida personal porque también sé que afectara a tu relación matrimonial y familiar de manera positiva. Pregunto: ¿Cuál es tu opinión…, que vas hacer…, que decisiones tomaras…, y sobre todo que futuro quieres para ti y los tuyos?

Esperamos tus comentarios y cuenta con nosotros…, podríamos ser tus coach, escríbenos…

JL Álvarez – Escuela de Matrimonios